Cómo cultivar nabos: Tu guía completa de cultivo
Publicado: 21 de abril de 2026, 20:54:18 UTC
Los nabos son una de las hortalizas de raíz más fáciles de cultivar en casa. Estas versátiles hortalizas prosperan en climas frescos y te recompensan con raíces comestibles y hojas nutritivas. Ya sea que tengas un jardín grande o un pequeño huerto en macetas, los nabos se adaptan bien a diferentes espacios de cultivo.
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Esta hortaliza de raíz de rápido crecimiento alcanza su tamaño de cosecha en tan solo 40 a 60 días. Por eso, los nabos son perfectos para jardineros principiantes que buscan resultados rápidos. Podrás disfrutar de nabos frescos en otoño e invierno, cuando muchas otras hortalizas tienen dificultades para crecer.
Cultivar tus propios nabos te permite controlar lo que entra en tu tierra. Evitas los pesticidas y obtienes las verduras más frescas para tu mesa. Además, los nabos cultivados en casa tienen un sabor más dulce y delicioso que los que se compran en la tienda.
¿Qué son los nabos y por qué cultivarlos?
Los nabos pertenecen a la familia de las coles, junto con la col rizada y otras hortalizas de raíz. La raíz del nabo crece bajo tierra, mientras que las hojas verdes brotan sobre el suelo. Ambas partes son completamente comestibles y nutritivas.
Estas hortalizas de raíz se cultivan desde hace miles de años. Son originarias de Europa y Asia, y posteriormente se extendieron por todo el mundo. Hoy en día, los jardineros cultivan nabos por su sabor suave y ligeramente dulce.
Las raíces de nabo presentan diversas formas y colores. Las variedades más comunes tienen pulpa blanca con hombros morados. Algunos tipos crecen completamente blancos, mientras que otros muestran coloración amarilla o roja.
Dato curioso: Los nabos tiernos, cosechados cuando aún son jóvenes, tienen un sabor más dulce y son más suaves que los nabos maduros. Puedes cosechar nabos de cualquier tamaño, desde el diámetro de una pelota de golf hasta el de una pelota de sóftbol.
Las hojas aportan más vitaminas que la raíz misma. Su sabor es similar al de la col o la mostaza. Muchos jardineros cultivan nabos específicamente por sus nutritivas hojas.
Los nabos son una excelente guarnición, ya sea asados o en puré, como las patatas. Absorben maravillosamente los sabores del aceite de oliva, el ajo, la sal y la pimienta. Anímate a incluir nabos asados en tu menú de otoño e invierno.

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Condiciones óptimas para el cultivo de nabos
Requisitos del suelo
Los nabos prefieren suelos sueltos y con buen drenaje para un óptimo desarrollo de las raíces. Los suelos arcillosos pesados limitan el crecimiento de las raíces y producen nabos deformes. Incorpore materia orgánica al suelo antes de plantar para mejorar su textura.
El pH ideal del suelo para los nabos oscila entre 6,0 y 7,0. Un suelo ligeramente ácido o neutro permite que las plantas absorban los nutrientes de manera eficiente. Analice el pH de su suelo y ajústelo con cal si es necesario.
Las hortalizas de raíz necesitan un suelo libre de piedras y escombros. Estos obstáculos provocan que las raíces se bifurquen o se retuerzan al crecer. Retire las piedras y deshaga los terrones de tierra antes de sembrar las semillas de nabo.

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Buenos mejoradores del suelo
- El compost aporta nutrientes y mejora el drenaje.
- El estiércol curado enriquece el suelo sin quemar las plantas.
- La turba aligera los suelos arcillosos pesados.
- La arena mejora el drenaje en suelos compactos.

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Necesidades de luz solar
Los nabos crecen mejor a pleno sol, recibiendo seis horas de luz solar directa al día. La luz solar adecuada produce raíces más dulces y con mejor sabor. Sin embargo, los nabos toleran mejor la sombra parcial que muchas otras hortalizas.
En climas cálidos, la sombra por la tarde ayuda a prevenir la floración prematura. La floración prematura ocurre cuando las plantas florecen antes de tiempo debido al estrés por calor. Proporcione algo de sombra durante las horas más calurosas del día en las plantaciones de verano.
Clima y temperatura
El clima fresco realza el sabor de los nabos. Estas hortalizas tienen un sabor más dulce cuando se cultivan a temperaturas entre 10 y 18 grados Celsius. El calor hace que las raíces se vuelvan leñosas y amargas.
Siembra los nabos a principios de primavera o finales de verano para cosecharlos en otoño. Las siembras de primavera deben realizarse cuatro semanas antes de la última helada. Los cultivos de otoño deben madurar antes de la primera helada fuerte.
Las heladas ligeras mejoran el sabor del nabo al convertir los almidones en azúcares. Las raíces sobreviven a temperaturas de hasta -7 grados Celsius (20 grados Fahrenheit). Esta resistencia al frío permite extender la temporada de cultivo hasta el invierno en climas templados.

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Cómo plantar nabos
Cuándo plantar
El momento de la siembra es crucial para el éxito del cultivo de nabos. La siembra de primavera debe comenzar tan pronto como se pueda trabajar la tierra. El suelo necesita descongelarse y secarse lo suficiente para poder cultivarlo sin que se formen terrones.
Para sembrar en otoño, cuente hacia atrás desde la fecha prevista de la primera helada. Los nabos necesitan entre 40 y 60 días para alcanzar el tamaño de cosecha, según la variedad. Siembre entre 8 y 10 semanas antes de la fecha prevista de la primera helada.
Puedes sembrar nabos de forma escalonada cada dos semanas durante toda la temporada de cultivo. Esta estrategia proporciona una cosecha continua en lugar de una sola cosecha abundante. Deja de sembrar cuando las temperaturas diurnas superen constantemente los 24 grados Celsius (75 grados Fahrenheit).

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Espaciamiento y profundidad de las semillas
Siembra las semillas de nabo directamente en el jardín en lugar de usar plántulas. Estas hortalizas de raíz no toleran bien el trasplante y crecen rápidamente a partir de semillas. La siembra directa produce plantas más fuertes con un mejor desarrollo radicular.
Siembra las semillas a media pulgada de profundidad en tierra suelta. Cúbrelas ligeramente y riega con cuidado. Las semillas germinan en 7 a 14 días cuando la temperatura del suelo alcanza los 45 grados Fahrenheit o más.
Sembra las semillas a una distancia de aproximadamente 2,5 cm (1 pulgada) entre sí en las hileras. Las hileras deben estar separadas entre 30 y 45 cm (12 y 18 pulgadas) para que las plantas tengan espacio suficiente para desarrollarse. Posteriormente, a medida que las plántulas crezcan, deberás ralearlas.
Consejo práctico: Mezcle semillas de nabo con semillas de rábano al sembrar. Los rábanos, de rápido crecimiento, marcan la hilera y rompen la costra del suelo, lo que facilita la germinación de las plántulas de nabo.
Aclareo de plántulas
Cuando las plántulas de nabo alcancen los 7,5 cm de altura, aclare la planta. Retire las plántulas más débiles, dejando una distancia de 10 a 15 cm entre las plantas restantes. El espaciado adecuado permite que las raíces se desarrollen por completo.
Usa tijeras para cortar las plántulas no deseadas a ras del suelo. Arrancar las plántulas daña las raíces de las plantas cercanas. Guarda las hojas que retires para ensaladas o para cocinar.

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Variedades de semillas de nabo recomendadas
Globo blanco con la parte superior morada
La variedad más popular, y con razón. Este nabo clásico madura en 55 días y produce raíces uniformes de 7,5 a 10 cm. Su sabor es suave y dulce cuando se cosecha joven.

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Cruz de Tokio
Una variedad japonesa de rápido crecimiento, lista en tan solo 35 a 40 días. Sus raíces, de un blanco puro, se mantienen tiernas incluso al alcanzar un tamaño mayor. Ideal para cultivar en macetas.

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Bola de Oro
Nabos de pulpa amarilla con un sabor excepcional. Esta variedad tradicional tarda 60 días en madurar y se conserva bien durante el invierno. Su pulpa dorada se mantiene firme al cocinarla.

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Cómo cuidar tus plantas de nabo
Requisitos de riego
La humedad constante produce los mejores nabos. Riegue abundantemente una o dos veces por semana en lugar de regar superficialmente con frecuencia. El riego profundo estimula el crecimiento de las raíces hacia abajo.
Los nabos necesitan aproximadamente 2,5 cm de agua por semana, ya sea de lluvia o de riego. Utilice un pluviómetro para controlar la precipitación natural. Complemente el riego con manguera de jardín o riego por goteo durante los períodos secos.
El riego irregular provoca que las raíces se agrieten o se partan. Mantenga una humedad constante en el suelo durante toda la temporada de crecimiento. Cubra la base de las plantas con mantillo para conservar la humedad y regular la temperatura del suelo.
Atención: Las condiciones cálidas y secas hacen que los nabos se vuelvan leñosos y amargos. Los sabores fuertes se desarrollan cuando las plantas sufren estrés hídrico. Mantenga la tierra constantemente húmeda para obtener raíces suaves y dulces.

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Fertilización de nabos
Los nabos requieren pocos nutrientes en comparación con otras hortalizas. Estas hortalizas de raíz crecen bien en suelos moderadamente fértiles sin necesidad de una fertilización excesiva. El exceso de nitrógeno provoca un crecimiento excesivo de las hojas en detrimento del desarrollo de las raíces.
Incorpore compost al suelo antes de sembrar para proporcionar una nutrición básica. Esta materia orgánica libera nutrientes lentamente durante toda la temporada de crecimiento. Una sola aplicación de compost suele ser suficiente para toda la cosecha.
Si el crecimiento de las plantas es lento, abone las raíces con un fertilizante equilibrado. Aplique el fertilizante cuando las plántulas alcancen los 10 cm de altura. Esparza los gránulos entre las hileras y riegue abundantemente.
Acolchado
Aplique de 5 a 7,5 cm de mantillo orgánico alrededor de las plantas de nabo. La paja, las hojas trituradas o los recortes de césped funcionan bien. El mantillo suprime las malas hierbas, retiene la humedad y modera la temperatura del suelo.
Mantenga el mantillo alejado de los tallos de las plantas para evitar que se pudran. Deje un círculo de 5 cm de tierra desnuda alrededor de cada planta. Este espacio permite la circulación del aire y previene problemas de enfermedades.

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Manejo de plagas
Los nabos suelen tener menos problemas de plagas que muchas otras hortalizas. Sin embargo, a veces los escarabajos pulga perforan las hojas. Estos diminutos escarabajos negros saltan al ser molestados.
Las cubiertas para hileras protegen a las plantas jóvenes de los daños causados por los escarabajos pulga. Su tejido ligero permite el paso de la luz y el agua, impidiendo la entrada de insectos. Retire las cubiertas una vez que las plantas estén bien establecidas y sean menos vulnerables.
Los pulgones a veces se agrupan en las hojas de nabo. Rocíe las plantas infestadas con un chorro fuerte de agua para eliminar los insectos. Repita el proceso cada pocos días hasta que el problema desaparezca.
Las larvas de la mosca de la raíz perforan las raíces del nabo, causando daños internos. Estas plagas son más comunes en primaveras frías y húmedas. Para reducir los problemas con las larvas, retrase la siembra hasta que el suelo se caliente.
Prevención de enfermedades
El espaciado adecuado y una buena circulación de aire previenen la mayoría de las enfermedades. Las plantas apiñadas con poca ventilación desarrollan problemas fúngicos con mayor facilidad. Siempre aclare las plántulas al espaciado recomendado.
La rotación de cultivos ayuda a prevenir enfermedades transmitidas por el suelo. Evite plantar nabos u otros cultivos de la familia de las coles en el mismo lugar durante dos años consecutivos. Espere tres años antes de volver a plantar nabos en el mismo terreno.
Retire y deseche de inmediato el material vegetal enfermo. No composte las plantas infectadas, ya que los patógenos pueden sobrevivir. Meta en bolsas y tire a la basura o queme la vegetación enferma.
Herramientas esenciales para el cultivo de nabos
Las herramientas adecuadas hacen que el cultivo de nabos sea más fácil y exitoso. Aquí están los elementos esenciales que todo cultivador de nabos necesita.
- Horquilla de jardín: Afloja la tierra compactada sin voltear las capas. Imprescindible para preparar los parterres.
- Paleta de mano: Crea surcos precisos para las semillas y facilita el aclareo de las plántulas. Elija una con marcas de medición.
- Manguera de jardín con boquilla ajustable: Proporciona un riego suave para semillas y plantas ya establecidas. El chorro ajustable evita la erosión del suelo.
- Kit de análisis de suelo: Determina el pH y los niveles de nutrientes. Elimina las conjeturas a la hora de enmendar el suelo.
- Cubiertas para hileras: Protegen las plantas jóvenes de las plagas y prolongan la temporada de cultivo. Reutilizables para múltiples cultivos.

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Enmiendas de suelo de calidad
La preparación del suelo determina el éxito de la cosecha de nabos. Estos mejoradores optimizan la estructura y la fertilidad del suelo.
- Compost curado: Aporta materia orgánica y mejora la textura del suelo. Aplicar de 5 a 7,5 cm antes de plantar.
- Fertilizante orgánico: Proporciona una nutrición equilibrada para un crecimiento constante. Elija fórmulas con menor contenido de nitrógeno.
- Cal: Aumenta el pH del suelo si los análisis muestran condiciones ácidas. Aplicar según las recomendaciones del análisis de suelo.
- Material de acolchado: Conserva la humedad y suprime las malas hierbas. La paja o las hojas trituradas funcionan a la perfección.
Cuándo y cómo cosechar los nabos
Determinación del momento de la cosecha
Los nabos alcanzan el tamaño de cosecha entre 40 y 60 días después de la siembra, según la variedad. Los nabos pequeños se pueden cosechar a los 30 días para obtener raíces tiernas y suaves. La mayoría de los jardineros cosechan cuando las raíces miden de 5 a 7,5 cm de diámetro.
Comprueba el tamaño de las raíces retirando suavemente la tierra de la superficie. La corona morada o blanca visible sobre el suelo indica el tamaño aproximado. Arranca un nabo de prueba para comprobar su desarrollo antes de cosechar toda la hilera.
Los nabos jóvenes son más dulces y tiernos que los grandes. Las raíces que se dejan en la tierra demasiado tiempo se vuelven leñosas y amargas. Coseche los nabos en cuanto alcancen el tamaño deseado.

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Técnica de cosecha
Afloje la tierra alrededor de los nabos con una horquilla de jardín antes de arrancarlos. Inserte la horquilla a 10 cm de la planta y levántela suavemente. La tierra suelta permite que las raíces se deslicen sin romperse.
Sujete las hojas cerca de la base y tire hacia arriba con presión constante. Gire ligeramente si la raíz ofrece resistencia. Evite dar tirones bruscos, ya que podría romper la raíz y dejar la parte inferior en la tierra.
Retira las hojas inmediatamente después de la cosecha. Deja aproximadamente 2,5 cm de tallo unido a la raíz. Elimina el exceso de tierra cepillando suavemente. No laves los nabos que vayas a almacenar.

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Cosecha de hojas de nabo
Coseche las hojas de nabo en cualquier momento de la temporada de crecimiento. Las hojas jóvenes y tiernas son las que mejor saben en ensaladas y al cocinar. Recoja las hojas exteriores y deje que el centro siga creciendo.
Al cosechar las hojas verdes, deje al menos cuatro hojas en cada planta. Este follaje nutre la raíz y permite un crecimiento continuo. Cosechar en exceso reduce el desarrollo de la raíz y el tamaño final de la planta.
Las verduras de hoja verde están más ricas antes de que llegue el calor. Las altas temperaturas endurecen las hojas y les dan un sabor fuerte. Coseche las verduras por la mañana, cuando las hojas estén crujientes y húmedas.
Cómo almacenar y utilizar la cosecha de nabos
Métodos de almacenamiento
Los nabos frescos se conservan durante varias semanas en condiciones adecuadas. Guarde los nabos sin lavar en bolsas de plástico perforadas en el cajón de las verduras del refrigerador. Las bolsas de plástico retienen la humedad, mientras que los agujeros permiten la circulación del aire.
Retire todas las hojas antes de guardarlas, ya que extraen la humedad de las raíces. Guarde las hojas por separado en bolsas de plástico hasta por una semana. Lave las hojas justo antes de usarlas para mantener su frescura.
Para conservarlos a largo plazo, coloque los nabos en capas sobre arena húmeda en una bodega fresca. Mantenga la temperatura entre 0 y 4 grados Celsius con alta humedad. Si se almacenan correctamente, los nabos duran de tres a cuatro meses.
Los nabos se congelan bien para usarlos en invierno. Pélelos y córtelos en cubos, luego blanquéelos en agua hirviendo durante dos minutos. Enfríelos rápidamente en agua con hielo, escúrralos bien y congélelos en recipientes herméticos.

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Ideas de cocina
Los nabos asados desarrollan un sabor dulce y caramelizado. Corta los nabos en trozos de 2,5 cm, mézclalos con aceite de oliva, sal y pimienta. Extiéndelos sobre una bandeja para hornear y ásalos a 220 °C hasta que estén tiernos y dorados.
Para una guarnición saludable, prepara un puré de nabos como si fueran patatas. Hierve los nabos pelados hasta que estén tiernos y luego machácalos con mantequilla y nata. Sazona con ajo en polvo, sal y pimienta al gusto.
Receta de nabos asados
Esta sencilla receta realza la dulzura natural de los nabos. Los bordes dorados les aportan un delicioso sabor caramelizado.
- Corta los nabos en trozos de 2,5 cm.
- Mezclar con aceite de oliva y condimentos.
- Asar durante 25 minutos hasta que esté tierno.
- Sírvelo caliente como guarnición.

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Sopa de hojas de nabo
Las nutritivas hojas de nabo son ideales para hacer sopa. Esta receta utiliza la verdura entera, desde la raíz hasta la hoja.
- Sofreír el ajo en aceite de oliva.
- Agregue nabos picados y hojas verdes.
- Cocinar a fuego lento en caldo de verduras.
- Sazonar con sal y pimienta.

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Ensalada de nabo crudo
Los nabos tiernos tienen un sabor crujiente y refrescante en crudo. Rállalos para preparar una ensalada otoñal crujiente.
- Pelar y rallar los nabos tiernos.
- Mezclar con repollo y col rizada.
- Aliñar con limón y aceite.
- Añade sal al gusto.

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Puré de nabos y patatas
Combina nabos con patatas para una comida reconfortante baja en carbohidratos. Esta guarnición saludable satisface los antojos.
- Hierve juntos los nabos y las patatas.
- Triturar con mantequilla hasta obtener una mezcla homogénea.
- Sazonar con ajo en polvo
- Sírvelo como guarnición.

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Añade nabos a sopas y guisos durante la preparación de tus comidas de otoño e invierno. Absorben los sabores a la perfección y aportan nutrientes a cualquier receta. Los nabos cortados en cubos se cocinan en unos 15 a 20 minutos en líquido hirviendo.
Prueba las hojas de nabo como cualquier otra verdura de hoja verde. Saltéalas con ajo y aceite de oliva, añádelas a sopas o incorpóralas a salteados. Las hojas tiernas también quedan muy bien crudas en ensaladas.
Solución de problemas comunes en el cultivo de nabos
Raíces pequeñas o atrofiadas
Varios factores hacen que los nabos permanezcan pequeños. El hacinamiento debido a un aclareo inadecuado restringe el desarrollo de las raíces. Las plantas compiten por nutrientes y agua cuando están demasiado juntas.
La mala calidad del suelo también limita el crecimiento. Los suelos compactados, rocosos o pobres en nutrientes impiden la correcta formación de las raíces. Mejore el suelo antes de sembrar la próxima temporada con compost y un cultivo minucioso.
El calor intenso durante la temporada de crecimiento frena el desarrollo del nabo. Las altas temperaturas provocan que las plantas florezcan prematuramente en lugar de desarrollar raíces. Plante el nabo en primavera u otoño, cuando haga fresco.
Sabor amaderado o amargo
Las raíces viejas y de gran tamaño tienen un sabor leñoso y amargo. Coseche los nabos rápidamente cuando alcancen un diámetro de 5 a 7,5 cm. Las raíces que se dejan en la tierra demasiado tiempo pierden su sabor dulce y suave.
El estrés hídrico durante el crecimiento produce nabos de sabor intenso. La humedad irregular provoca el desarrollo de compuestos amargos en las raíces. Mantenga una humedad uniforme en el suelo durante toda la temporada de crecimiento.
El calor intensifica el sabor amargo de los nabos. Estas hortalizas de raíz, propias de climas frescos, necesitan temperaturas inferiores a 24 °C para un sabor óptimo. Siémbrelas en primavera u otoño, cuando el clima se mantenga fresco.
Señales de que los nabos están sanos
- Forma y tamaño uniformes de la raíz
- Follaje vigoroso de color verde brillante
- Piel suave y sin grietas
- Sabor suave y dulce cuando se cosecha joven.
- Textura firme en toda la raíz.
Indicadores de problemas
- Las hojas amarillas y marchitas indican enfermedad o plagas.
- Raíces agrietadas o partidas por riego irregular.
- La textura leñosa indica que las raíces están demasiado maduras.
- Sabor fuerte y amargo debido al estrés por calor.
- Raíces bifurcadas o retorcidas de suelo rocoso

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Plantas de atornillado
La floración prematura se produce cuando los nabos desarrollan tallos florales antes de tiempo. El estrés térmico desencadena esta respuesta, ya que las plantas intentan producir semillas. Una vez que los nabos florecen prematuramente, las raíces se vuelven incomestibles.
Plante los nabos en el momento adecuado para evitar que florezcan prematuramente. Los cultivos de primavera deben madurar antes de que llegue el calor. Las siembras de otoño deben realizarse lo suficientemente tarde para evitar el calor del verano.
En zonas con clima primaveral impredecible, elija variedades resistentes al espigado. Algunas variedades de nabo toleran mejor las fluctuaciones de temperatura que otras. Consulte la descripción de las semillas para comprobar su resistencia al espigado.
Daños en las raíces
Las raíces rotas o bifurcadas se producen por la presencia de obstáculos en el suelo. Retire las piedras, las raíces y los restos vegetales antes de plantar. Remueva la tierra profundamente para crear un entorno de cultivo suelto y sin obstáculos.
Las larvas de la mosca de la raíz perforan los nabos, causando daños internos. Las raíces afectadas presentan rastros marrones y zonas blandas. Para reducir los problemas con las larvas, rote los cultivos y retrase la siembra de primavera hasta que el suelo se caliente.
El agrietamiento se produce cuando las raíces crecen rápidamente tras un periodo de sequía. Mantenga una humedad constante en el suelo para evitar que se parta. El mantillo ayuda a regular los niveles de humedad durante toda la temporada.

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Consejos de cultivo de temporada
Plantación de primavera
Comience a sembrar nabos de primavera tan pronto como se pueda trabajar la tierra. Plante cuatro semanas antes de la fecha prevista de la última helada. La siembra temprana aprovecha las temperaturas frescas de la primavera.
Las siembras de primavera maduran rápidamente en 40 a 55 días. Coseche antes de que llegue el calor del verano para obtener el mejor sabor. Siembre cada dos semanas para una cosecha continua hasta finales de la primavera.

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Plantación de otoño
Los nabos de otoño suelen ser más dulces que los de primavera. Las noches frescas y las heladas ligeras transforman el almidón en azúcares en las raíces. Siémbrelos de 8 a 10 semanas antes de la primera helada otoñal.
Los cultivos de otoño pueden permanecer en la tierra más tiempo que los de primavera. Cubra bien la tierra con mantillo para proteger las raíces de las heladas intensas. Coseche según sea necesario durante el otoño y principios del invierno.

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Cultivos de almacenamiento de invierno
Las siembras de finales de otoño proporcionan nabos para almacenar durante el invierno. Estos cultivos maduran en octubre o noviembre, según el clima. Coseche antes de que el suelo se congele por completo.
Las variedades de almacenamiento suelen ser más grandes y resistentes al frío que las de maduración rápida. Elija variedades específicamente desarrolladas para el almacenamiento. Estas raíces conservan su calidad durante meses en condiciones adecuadas.
Cultivo de nabos en contenedores
Los nabos se adaptan bien al cultivo en macetas, lo que resulta ideal para jardineros con espacio limitado. Elija macetas de al menos 30 cm de profundidad para que las raíces se desarrollen correctamente. Las macetas más anchas permiten cultivar varias plantas juntas.
Utilice sustrato para macetas de buena calidad en lugar de tierra de jardín. El sustrato proporciona un buen drenaje y una adecuada aireación para el crecimiento de las raíces. Añada compost para aportar nutrientes y retener la humedad.
Los nabos cultivados en macetas necesitan riego más frecuente que los cultivados en el jardín. Las macetas se secan más rápido, sobre todo con el calor. Compruebe la humedad de la tierra a diario y riegue cuando la capa superior (aproximadamente 2,5 cm) esté seca.
Seleccione variedades compactas para cultivar en macetas. Tokyo Cross y otras variedades pequeñas funcionan perfectamente en macetas. Estos tipos maduran rápidamente y no requieren mucho espacio para las raíces.
Coloca las macetas en un lugar donde reciban al menos 6 horas de luz solar al día. Traslada las macetas a zonas con sombra durante el verano. La sombra por la tarde previene el estrés por calor y la floración prematura.

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Plantas compañeras para los nabos
La siembra asociada favorece el crecimiento de los nabos y su resistencia a las plagas. Algunas plantas benefician a los nabos, mientras que otras deben mantenerse separadas. Una siembra asociada estratégica crea un ecosistema de jardín más saludable.
Buenos compañeros
- Los guisantes aportan nitrógeno al suelo que utilizan los nabos.
- Las cebollas repelen muchas plagas comunes del nabo.
- Las espinacas crecen bien entre las hileras de nabos.
- La lechuga aprovecha el espacio mientras los nabos maduran.
- Los rábanos marcan las hileras y desmenuzan la tierra.
- Las capuchinas atraen insectos beneficiosos.
Evite plantar cerca
- Las patatas compiten por nutrientes similares.
- Otras plantas de la familia de la col comparten plagas.
- La col rizada atrae los mismos problemas de insectos.
- Las hojas de mostaza se polinizan cruzadamente si están en floración.
- El colinabo necesita condiciones de cultivo idénticas
- Las coles de Bruselas agotan nutrientes similares
En tu huerto, alterna el cultivo de nabos con leguminosas. Los guisantes y las judías aportan nitrógeno que los nabos que siguen aprovechan. Esta rotación reduce la necesidad de fertilizantes y mejora la salud del suelo.

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Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo se tarda en cultivar nabos?
La mayoría de las variedades de nabo maduran entre 40 y 60 días después de la siembra. Los nabos tiernos se pueden cosechar a los 30 días para obtener raíces suaves y delicadas. El tiempo exacto depende de la variedad, las condiciones climáticas y el tamaño deseado de la raíz. Las variedades de maduración rápida, como Tokyo Cross, alcanzan el tamaño de cosecha en tan solo 35 días.
¿Puedo cultivar nabos en verano?
Los nabos sufren con el calor del verano y a menudo florecen prematuramente o desarrollan un sabor amargo. Estas hortalizas de clima fresco crecen mejor en primavera u otoño, cuando las temperaturas se mantienen por debajo de los 24 °C. En climas cálidos, espere hasta finales del verano para sembrar en otoño. Proporcione sombra por la tarde y humedad constante si necesita cultivar nabos durante el clima cálido.
¿Por qué mis nabos no forman bulbos?
Varios factores impiden la formación de bulbos. El calor intenso provoca que las plantas florezcan prematuramente en lugar de desarrollar raíces. El hacinamiento por un aclareo inadecuado restringe el desarrollo. La mala calidad del suelo o la compactación impiden el correcto crecimiento de las raíces. El exceso de fertilizante nitrogenado favorece el crecimiento de las hojas a expensas de las raíces. Para obtener los mejores resultados, asegúrese de mantener temperaturas frescas, un espaciado adecuado, un suelo suelto y una nutrición equilibrada.
¿Los nabos necesitan pleno sol?
Los nabos crecen mejor a pleno sol, recibiendo al menos 6 horas de luz directa al día. Sin embargo, toleran mejor la sombra parcial que muchas otras hortalizas. En climas cálidos, la sombra por la tarde ayuda a prevenir la floración prematura y mejora el sabor. El sol de la mañana combinado con sombra por la tarde funciona bien en zonas con altas temperaturas estivales.
¿Se pueden comer las hojas de nabo?
Sí, las hojas de nabo son completamente comestibles y muy nutritivas. Contienen más vitaminas que las raíces. Las hojas tiernas tienen un sabor suave y quedan muy bien en ensaladas. Las hojas maduras tienen un sabor más intenso, similar al de la mostaza o la col rizada. Coseche las hojas exteriores durante toda la temporada de crecimiento, dejando el centro para que alimente la raíz en desarrollo.
¿Cómo sé cuándo están listos los nabos para cosechar?
Los nabos están listos cuando sus raíces alcanzan un diámetro de 5 a 7,5 cm. Para comprobar el tamaño, retire la tierra de la superficie. La corona morada o blanca visible sobre la tierra indica el diámetro aproximado. Arranque un nabo de prueba para verificar su desarrollo. Los nabos tiernos se pueden cosechar cuando son más pequeños, ya que sus raíces son dulces y tiernas. No espere demasiado, ya que los nabos demasiado grandes se vuelven leñosos y amargos.

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¡Empieza a cultivar tus propios nabos hoy mismo!
Cultivar nabos te recompensa con verduras frescas y nutritivas durante toda la temporada fría. Estas hortalizas de raíz, fáciles de cultivar, se adaptan a diversas condiciones y espacios. Desde grandes huertos hasta pequeños contenedores, los nabos crecen bien con cuidados básicos.
Recuerda los factores clave para el éxito en el cultivo de nabos. Siembra en la época adecuada, en primavera u otoño, cuando el clima sea fresco. Proporciona un suelo suelto, con buen drenaje y rico en materia orgánica. Riega con regularidad y aclara las plántulas para que tengan la distancia adecuada. Cosecha cuando las raíces alcancen el tamaño deseado.
Los nabos cultivados en casa tendrán un sabor más dulce y delicioso que los comprados en la tienda. Los nabos frescos transforman recetas sencillas en guarniciones exquisitas. Tanto la raíz como las hojas aportan nutrientes a las comidas de otoño e invierno.
Si eres principiante en el cultivo de nabos, empieza con una o dos hileras cortas. Adquiere experiencia y amplía tus plantaciones a medida que aprendas. Pronto disfrutarás de cosechas abundantes de esta hortaliza de raíz, a menudo infravalorada, durante toda la temporada fría.

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